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“Reiteramos, tal como lo hiciera Nicolás, la bienvenida a
todos los dirigentes que a pesar de la dificultad que
supone el trasladarse a Pinamar, y a los inconvenientes
originados en el episodio de ayer, están acá para realizar
juntos el ejercicio de imaginar como será el futuro
inmediato y mediato de nuestras empresas de capital
social.
La pregunta que trataremos de responder es ¿Porqué la
Confederación de Cooperativas de Electricidad y otros
Servicios Públicos?
El motivo por el que varias Federaciones de las provincias
de Córdoba, Santa Fé y Buenos Aires, dos terceras partes
de las casi 700 cooperativas eléctricas del país decidimos
encontrarnos en esta organización de tercer grado hay que
buscarlo básicamente, en la creciente complejidad de los
problemas y los desafíos para adecuar la calidad de
nuestros servicios en un marco de crecimiento del país y
mejoramiento del estándar de vida de sus habitantes, a
pesar de las dificultades económicas y la crisis de
financiamiento del mercado eléctrico en los albores de
este tercer milenio.
Lo único seguro, decía Francis Fukuyama cuando
proclamaba el fin de la historia con la desaparición del
socialismo, es que mañana será diferente de hoy, que nos
debemos preparar para enfrentar a lo desconocido a partir
de una adaptación flexible a los requerimientos del
mercado. Es casi lo único en lo que podemos acordar
con el economista de la exégesis del posmodernismo
norteamericano.
Pero es así, nuestros padres y aún algunos de nosotros
fuimos preparándonos para una sociedad previsible, donde
un joven entraba de cadete en una empresa (un banco por
ejemplo) para jubilarse treinta años después como gerente
del mismo, luego de haber transitado una larga fila de
escalones en su carrera, predeterminados por el sistema.
Hoy, un pibe –seguramente profesional- que accede a ese
mismo puesto, ve que tiene que saber de inversiones, de
seguros, de televentas, de hotelería y de todas las
actividades que un banco actual debe afrontar para seguir
vivo en la competencia. Y al cabo de los años ya no será
ese mismo banco en que se jubile, porque se habrá
fusionado con otros, habrá comprado alguna aerolínea o
cadena de supermercados.
Cuando el mundo se vuelve más complejo, y la realidad
global es inasible, los pueblos tienden a reducirlo a su
tamaño y alcance. A lo que su comprensión pueda abarcar.
Por eso se oponen a la globalización creando una identidad
de resistencia, decía otro economista y filósofo, Manuel
Castells en su libro “La sociedad red”, donde explicaba
porqué los movimientos árabes se recluyen en el Corán para
oponerse a lo posmoderno.
Eso es lo que nos unió, en principio fue el espanto, ante
nuevas reglas que no comprendíamos, y que no nos tenían en
cuenta siquiera para oponerse a nosotros. Nuestro espanto
tuvo un nombre de número, se llamo 392, el decreto que
parecía ser final para muchas cooperativas.
Pero con años de reuniones, juntar tiempo acompañándonos
en la puerta de los despachos oficiales, de lamentarnos
por el mundo en que nos tocaba vivir y de añorar glorias
pasadas cuando las cooperativas de servicios navegaban en
las tranquilas aguas de la previsibilidad, nos fuimos
conociendo. Y el conocimiento trajo aparejado el amor, la
confianza entre nosotros, la capacidad de tolerar
diferentes puntos de vista y a pesar de ello seguir
tirando juntos.
Consecuencia de ese mutuo entendimiento fue el nacimiento
de la CONAICE, que viene a tratar de unir a quienes
tenemos problemas similares y muy específicos que
resultaban de dificultosa gestión en el marco de COOPERAR,
ya que la gran extensión de temas que abarca, sumados al
enorme crecimiento horizontal que ha tenido en la
necesidad de incorporar a la totalidad de las cooperativas
urbanas, es un duro valladar para el tratamiento de los
temas específicos, cada vez mas complejos y técnicos, de
los servicios públicos, y especialmente los eléctricos.
Aprovechamos para agradecer a COOPERAR y a su Presidente,
los conceptos vertidos acerca de nuestra confederación,
los que, seguramente será mas oportuno tratar mas tarde,
cuando nos vengan dejar su mensaje sus máximas
autoridades.
Hoy debemos ocuparnos de aspectos legislativos en nuestras
provincias y en la nación que contemplen la realidad
similar y tan diferente a la vez, entre cada institución
local.
También de las nuevas tecnologías, y la necesidad de
generar instalaciones que al tiempo que amigables con el
ambiente, nos ayuden a mejorar el abastecimiento con la
incorporación de energía no convencional y sostenible en
el tiempo.
No menos dificultoso, es el tratamiento de los acuerdos
laborales y los desafíos de compatibilizar un marco
fuertemente regulado, con un mundo de necesidades
cambiantes. Genera en la otra parte la misma identidad de
resistencia de la que partimos nosotros al mancomunar
nuestros esfuerzos, tal como verificamos en el día de
ayer.
Vimos como un conflicto de jurisdicción limitada a dos
organizaciones gremiales vinculadas solo a una de las ocho
federaciones fundadoras de nuestra confederación nos
obligó a suspender prácticamente toda la programación
original y poner probablemente nueva fecha a nuestro
congreso, aun cuando la solución de la controversia no
está en manos de ninguno de esos actores, sino en la
legislación emergente del Ministerio de Trabajo de la
Nación.
Pero en modo alguno este inconveniente, este pequeño
fracaso, debe ser obstáculo, sino acicate para el avance
de la CONAICE.
Louis Gestner Jr, dice al final de su libro
“Reinventando la Educación”, acerca de la crisis en la
enseñanza media de EEUU “nuestros jóvenes han fracasado en
la adquisición de conocimientos, solo que el sistema no se
los ha informado, de tanto protegerlos de pequeños
fracasos en su etapa de formación, los estamos condenado a
fracasar en la vida al no encontrar modo de absorberlos”
Seguramente a nosotros no nos va a pasar lo mismo después
de esta complicada presentación en sociedad.
Es necesario un aporte de imaginación y una mente abierta
con la que podamos trocar lo resistivo en proactivo, la
oposición en proposición, el límite en puente.
Quienes intentamos jugar alguna vez al fútbol, aun siendo
lo suficientemente torpes, aprendimos que es mas fácil ser
marcador de punta y tirar la pelota fuera del campo de
juego, que hacerlo de centrodelantero con la obligación de
embocarla en el arco.
De nuevo: es más sencillo destruir que construir. Pero aun
con nuestras limitaciones la realidad nos convoca a
intentar el juego, con las dificultades y torpezas que
traemos de nacimiento. Aceptar el reto es nuestro desafío.
Dos tercios de las cooperativas eléctricas están incluidas
en la CONAICE. Nos comprometemos a trabajar para
incorporar a las que faltan, y en este punto queremos
hacer un especial agradecimiento a Osvaldo Cepeda y a José
Orbaiceta por su esfuerzo puesto al servicio de la unión
por encima de las dificultades que eventualmente les
acarreen. Volviendo al paradigma futbolero, no es
imprescindible ganar en el primer tiempo, lo importante es
que estemos juntos al final del encuentro.
En este camino cometemos errores, anteayer decía el vecino
Intendente de la Costa, Juan Pablo De Jesús, que la mejor
forma de no equivocarse es no hacer nada. Vamos a hacer, y
en ese tránsito vamos a cometer errores, si son pocos, la
responsabilidad es únicamente nuestra, si son demasiados,
será de todos ustedes por no reemplazarnos a tiempo. Pero
confiamos que los aciertos superen eventuales fracasos.
Y en eso de hacer cosas, debemos agradecer muy
especialmente al INAES, en particular a su presidente, el
Dr. Patricio Griffin, por el incondicional apoyo a esta
iniciativa que, sin su colaboración hubiese sido
imposible, y al amigo José Brontes por la garra y
compromiso con todos nosotros.
En ese sentido debemos recordar la definición de liderazgo
de MAX WEBER, que, en sus clásicos libros de ciencias
sociales y política de los albores del siglo veinte, decía
“Un líder es aquel que consigue que un conjunto de
personas hagan algo que, sin su intervención no hubiesen
concretado”
Liderazgo, sobre todo en nuestro caso de dirigentes
vinculados a lo local es convencer y escuchar. No imponer
sin intentar entender lo que el vecino tiene para decir.
Los ruidos sin la mediación de las palabras son solamente
ruidos, molestos o agradables pero solo ruidos, ejerzamos
el diálogo como un ejercicio de superación de las
controversias.
Y para cerrar, hablando de vecinos, queremos dedicar este
último párrafo a un vecino de silla, a un gran amigo que
apostó a la unión desde el principio, que nos acompañó en
todas y que no pudo ver esto concretado por su lamentable
fallecimiento hace seis meses, me refiero al anterior
Presidente de APEBA, el Dr Helmo Santore.
Vaya nuestro especialísimo recuerdo hacia ese reconocido
dirigente de Pergamino”.
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